domingo, 14 de junio de 2015



     Tengo 49 años. Nací en Haifa en una familia judía europea. Mi padre y mis profesores me engañaron al contarme la historia de Israel. Soy profesor, aunque por poco: casi me echan por mis libros, que todavía no encuentran editor en Israel. Vamos a fundar la Universidad Árabe Israelí. Colaboro con la Universitat de Barcelona y Casa del Món
ILAN PAPPE, HISTORIADOR ISRAELÍ:
“ISRAEL está fundado sobre una MENTIRA”
 Por LLUÍS AMIGUET
 -Nací en Haifa, de padres emigrados judíos alemanes, y de niño tenía amigos palestinos, algo inusual hoy, porque los niños sufren un apartheid odioso. A los 18 años hice mi servicio militar y participé como soldado israelí en la terrible guerra de 1973 en los altos del Golán.
 –¿Fue usted un buen soldado?
 –Cumplí las órdenes. Mi auténtica crisis comenzó cuando fui a estudiar a Oxford en 1980. Allí me di cuenta de la mentira.
 –¿Qué descubrió? –Que mi padre me había engañado y que nos habían engañado a todos en el colegio y en la universidad: mi padre y mis profesores nos habían repetido una y mil veces que cuando se fundó el Estado de Israel en 1948 los palestinos prefirieron irse y eso es mentira. Los archivos que consulté y los documentos que yo mismo leí demostraban que los palestinos fueron expulsados por los israelíes con terror, amenazas y violencia.
 –Eso estaba claro para el resto del mundo.
 –Pero para nosotros, no. Hoy en Israel se sigue insistiendo en que los palestinos se fueron por propia voluntad, pese a que... ¡los israelíes les pedimos que se quedaran!
 –No parece muy creíble.
 –Es la verdad oficial, cuando en realidad el nuevo Israel aplicó la limpieza étnica a los palestinos. En mi investigación en Oxford descubrí que el plan de expulsión israelí fue sistemático. Había más de un millar de pueblos palestinos y un millón de pobladores palestinos en las ciudades y es verdad que sólo echamos a 850.000, pero porque la guerra acabó y aceptaron el estatus final.
 –Los terroristas judíos que incendiaban y mataban palestinos eran Irgun y Stern.
 –No sólo ellos. Todo el movimiento sionista estaba organizado para echar a los palestinos. Y he documentado cada extremo de lo que digo. Hubo muchas masacres terribles.
 –Por ejemplo, Deir Yassin.
 –Ésa es sólo la más conocida. Yo creí, como israelí biempensante, que hubo un único Deir Yassin y que fue obra del Irgun, pero después descubrí que hubo muchas más masacres y que no sólo las cometió el Irgun.
– ¿No era ése el plan sionista primigenio?
–Teodor Herzl, fundador del sionismo, ya dice, cuando llega el primer sionista a Israel en 1882, que no pueden permitir a la población local que se quede en su nuevo Estado.
 – ¿Acaso si los palestinos pudieran, no exterminarían a los judíos a sangre y fuego?
 – ¡Por supuesto! La diferencia es que ellos nunca lo han negado: ¡quieren barrernos hasta el mar! Pero el sentimiento de tener la razón y la hipocresía de negar, contra la evidencia histórica, que nosotros hiciéramos algo tan perverso como la limpieza étnica son exclusivamente israelíes.
 –También el poder es sólo israelí, como la fuerza de un ejército invencible.
–Eso de la fuerza y el poder es muy relativo. ¿Qué puede hacer el ejército israelí para acabar con lo que consideran “problema palestino”? ¿Tirar bombas atómicas sobre Belén? ¿Aniquilarlos a todos?
–¿...?
–No hay solución militar para la seguridad en Israel, porque la seguridad no depende de muros, fronteras o alambradas. La seguridad es una sensación íntima: está en cada uno y nace de la justicia. Y sin seguridad no hay negocios ni prosperidad ni futuro.
 –Menos seguridad tienen los palestinos.
 – ¡Los terribles terroristas palestinos! ¿Qué tienen? No tienen nada más que sus propias vidas para inmolarse. Pero sólo con eso han acabado con la sensación de seguridad en Israel y con cualquier esperanza de futuro en la región. El muro de Sharon es el último absurdo económico de un régimen sin salida. Además de los problemas morales que plantea, no hay dinero para construirlo.
–El apartheid sudafricano se colapsó no por ser una atrocidad ética, sino por ser económicamente ineficiente.
 –Es exactamente lo que le sucederá al apartheid israelí. Es una ruina. Para mantener este apartheid israelí necesitamos un Estado policial militar ineficiente para todo lo que no sea mantenernos en guerra perpetua. Este Estado no sirve para procurarnos prosperidad a los ciudadanos.
– ¿Y no podría haber en Israel un final más o menos feliz como en Sudáfrica?
 –Yo edito en el extranjero porque en Israel tienen miedo a mis libros. Hace un año casi me echan de la universidad y ya ni cuento las amenazas de muerte. Mis colegas me dijeron que me apoyaban en privado y les contesté que su apoyo privado no me servía. Callaron. Sólo habrá paz y convivencia cuando todos sepamos mirar la verdad a la cara.
 – ¿Y el proceso de paz?
 –En 1948, el Estado judío se estableció sobre el 80 por ciento de territorio palestino y expulsó a sus habitantes. En 1967, el cien por cien ya es Israel. Ahora, cuando Sharon dice que seamos generosos se refiere a aquel 20 por ciento... ¡que quiere dividir en dos!
–De momento, ni siquiera les da eso.
– ¡Dejan a los palestinos el 10 por ciento de la que era su tierra y quieren que les den las gracias! Somos un caso particular de colonialistas que se quedan para siempre.
– ¿No teme que sus opiniones lo conviertan en un exiliado en su propio país?
–Yo sólo quiero que los israelíes sean capaces de ponerse en el lugar del otro por un segundo. Si no lo hacen, no habrá país ni futuro para mis hijos: vamos derechos al suicidio.
 – ¿Y usted qué propone?
 –La única salida no estúpida: reconciliación, paz justa y un Estado que respete cualquier identidad religiosa y no sólo una. A partir de ahí, puede llegar la prosperidad.

Pappe es impulsor de la Nueva Historia israelí, que revisa los mitos fundacionales del Estado sionista en busca de la verdad en que algún día se basará la convivencia. Paga un alto precio por ello: el ostracismo oficial y la amenaza privada, y ha estado a punto de perder su trabajo. Pero también ha ganado muchos amigos palestinos e israelíes dispuestos a crear la Universidad Árabe Israelí de Galilea. Magnífico proyecto para el que Pappe, excelente traductor del árabe y director del Instituto Árabe Judío, se ha preparado toda su vida. Ojalá el lobby proisraelí estadounidense invirtiera más dinero en esa universidad –un sueño universal como nuestra escuela de Toledo– y menos en F-18 y en el programa nuclear israelí. Esta guerra, me jura, la vamos a ganar. ¡Suerte! Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2004-01-21